Por un buen tiempo, nuestros ingresos fueron sólo por nuestros trabajos en oficina y por comisiones como asesores independientes.

Tradicionalmente en nuestro entorno tener varias fuentes de ingreso no era lo común. Aún no conocíamos la crisis cara a cara, los ingresos eran buenos y cómo apenas teníamos una vaga idea teórica de la diversificación, no hicimos ningún esfuerzo por construir otras fuentes adicionales.

Todo lo contrario, dado que las cosas iban encaminadas en el negocio, el equipo comercial estaba creciendo y las perspectivas eran buenas, mi esposa dejó su trabajo en el banco para dedicarse también de forma exclusiva a las asesorías. De cierto modo, durante un tiempo, la crisis impulsó el crecimiento del negocio.

Seguimos el paradigma de que si hacíamos muchas cosas a la vez ninguna saldría bien, “el que mucho abarca, poco aprieta”, “el que cocina dos conejos se le queman los dos” y profesionalmente nos verían como “toderos”.

Decidimos que, para aprovechar mejor la oportunidad del negocio, crecer, generar más, debíamos dedicar nuestro tiempo exclusivamente a eso. Tenía todo el sentido del mundo y así lo hicimos, los resultados fueron positivos.

En nuestros inicios trabajamos desde una oficina que nos proporcionaba nuestro patrocinador. Cuando empezamos a crecer decidimos buscar nuestro propio espacio, que renovamos y adecuamos para responder al crecimiento de la estructura. Se unió al equipo una persona de apoyo operativo, comenzamos a abrir negocios en otros países, creamos una empresa en Colombia y viajamos con frecuencia para incorporar ese mercado, invertimos prácticamente todo nuestro tiempo y dinero únicamente en desarrollar nuestra carrera profesional como asesores independientes y desarrollar el equipo comercial.

Aunque habíamos sumado uno que otro ingreso extra, nuestro negocio de asesoría representaba más del 90% de nuestros ingresos.

Entonces, ¿adivinen qué sucedió? ¡BOOM!, la empresa y sus productos sufrieron cambios, la situación del país empeoró, muchos clientes perdieron sus empleos, situaciones de salud familiares se presentaron, todo de un solo golpe. Y no estoy hablando de la pandemia, eso vino después.

Retos de construir fuentes de ingresos

Nosotros aprendimos por las malas y ese fue nuestro mayor desafío, el creer que por que nos va bien en un negocio esa situación va a perdurar en el tiempo. No quiero decir con esto que eso sea imposible, para nada, mucha gente ha crecido desarrollando un único negocio, lo que quiero decir es que vale la pena diversificarse porque si eso llega a pasar y no estás preparado te vas a empobrecer.

También está el desafío de evaluar la opinión que tienes acerca de ti mismo. En mi caso, luego de tanto tiempo e inversión en el negocio de las asesorías, buscar otras cosas para compensar la caída de los ingresos era de alguna manera reconocer un fracaso.

En mi mente sería juzgado, por no haber logrado el éxito en eso a lo que dediqué tanto esfuerzo y recursos. Aceptar que las cosas pueden cambiar requiere de humildad.

Otro de los retos es que tienes que ser flexible, debes estar dispuesto a hacer cosas diferentes, a cambiar de rubro, a salir de la famosa “zona de confort”, de la que saldrás forzosamente cuando caiga tu único ingreso. Por ejemplo, nosotros tuvimos que subarrendar espacios de nuestra oficina para enfrentar los costos del alquiler. Eso significó aprender de un tipo de negocio que era nuevo para nosotros. ¿Fue fácil?, no necesariamente, ¿era cómodo? tampoco, pero sí nos ayudó a sobrellevar nuestra crisis personal en ese momento y más tarde nos ayudó a encontrar la estabilidad.

Generar nuevas fuentes de ingresos toma tiempo: identificar oportunidades, aprender sobre la marcha de esos nuevos negocios, entender las opciones y saber qué funciona mejor para tu realidad y qué no. En nuestro caso incorporar el área de formación en finanzas personales significó invertir en nuestra propia formación, hacer pilotos, corregir, y hacer ajustes para asegurar la calidad de las experiencias educativas para los participantes.

Se debe tener cuidado con ofertas engañosas de hacerte rico de la noche a la mañana. Siempre con una ganancia grande existen también grandes riesgos. Aunque las ganancias de alguna oportunidad sean tentadoras evalúa bien el riesgo, investiga antes de que termines peor de lo que comenzaste. Lastimosamente cometimos ese error y perdimos dinero en el camino.

Alquilar un espacio no utilizado, vender algún tipo de producto de afiliación, prestar servicios profesionales, aprovechar alguna habilidad especial -cocina, arte, educación, oratoria, blog- pueden ser algunas de las fuentes de ingresos adicionales que alimenten tu cuenta.

Nuestra recomendación

Se necesita paciencia y perseverancia para superar las curvas de aprendizaje, reconocer cómo puedes aprovechar tus habilidades, tener claro que algunas cosas funcionarán y otras no, trabajar largas jornadas y fines de semana, pero después valdrá la pena.

Incorporar metas de ingresos adicionales a mediano y largo plazo dentro de tus planes y de tu familia para que se formen, lean libros al respecto, investiguen acerca de opciones de negocios para que los ingresos diversificados sean una parte habitual de tus finanzas. Si estas fuentes no requieren de tu tiempo aún mejor pues es un recurso limitado y podrías arriesgar tu fuente de ingresos principal.

Tener más de una fuente de ingresos te ayudará a sobrellevar fluctuaciones que pueden presentarse y la libertad para tomar decisiones financieras basadas más en tus motivaciones que en el saldo de tu cuenta.


Artículo escrito por Rafael Alvarez para la revista Estampas publicado el 20/12/2020

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