Así como existe la creencia que un presupuesto es una estructura rígida y lineal, también suele asumirse que su revisión se debe hacer con una frecuencia mensual (en el mejor de los casos). En una economía tan volátil como la venezolana, donde fenómenos como la inflación, la devaluación y las distorsiones son la constante, estar encima de nuestras finanzas personales debe ser una prioridad.

Hay tres razones principales por las que considero que esperar a final de mes para revisar como va el presupuesto es un error:

  1. Es más fácil perder el control: Les pongo el siguiente ejemplo. Se nos pasa registrar un gasto en un momento determinado, luego parece casi casi imposible identificarlo y terminamos asignándolo a la categoría de ¨Otros gastos”. Si esto pasa una sola vez no es un problema tan grave, pero por experiencia propia sé que esta situación se repite con más frecuencia de la que nos gusta admitir. Así tenemos presupuestos incompletos que no reflejan la realidad, y por tanto no funcionan.
  2. No podemos hacer ajustes a tiempo: Este es un factor muy importante para sobrevivir en nuestra economía ya que nos permite identificar fugas de dinero de forma temprana y patrones de consumo que afectan nuestras metas a mediano y a largo plazo.
  3. Te consume más tiempo: Si dejas la revisión del presupuesto para final de mes probablemente tengas que dedicar varias horas para cuadrar tus cuentas, identificar consumos o pagar deudas pendientes. Esto hace que empieces a procrastinar. Seamos sinceros, revisar el presupuesto no es un proceso divertido pero si además sabes que te va a consumir mucho tiempo, es probable que empieces a postergarlo y termines no haciéndolo. 

Entonces, ¿cuál es la recomendación?
Cómo todo en las finanzas personales, no hay una solución única para todos. Pero les puedo hablar desde mi experiencia presupuestando en esta economía y a mi me resulta mejor revisar mi presupuesto semanalmente. Me proporciona múltiple beneficios:

  • Es más fácil verificar el registro de los gastos.
  • Puedo anticiparme mejor a los gastos pocos frecuentes e incluso los inesperados.
  • Cada sesión de revisión de presupuesto es mucho más corta.
  • Puedo planificarme mejor y hacer ajustes más efectivos.
  • Tengo paz mental -esta última es sin duda, la mejor recompensa.

Identificar la frecuencia adecuada para ustedes, al igual que a mi, les va tomar un poco tiempo y unas cuantas discusiones con ustedes mismos. Pero si son constantes y disciplinados lograrán establecer una metodología que les permitirá sentirse en control y más tranquilos a pesar del entorno.


Artículo escrito por Paula Vargas para la revista Estampas, publicado el 15/09/2020 Leer aqui
Foto: Photo by Campaign Creators on Unsplash

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