Las finanzas y la pareja son temas que rara vez vemos juntos. Y para mí es una gran intriga, ya que tu pareja es la persona con la que deseas construir un patrimonio y con quien quieres crecer. ¿No debería ser también tu principal socio financiero?

Pienso que la razón por la que hay tantos fracasos en estos aspectos, reside en un manejo inadecuado de las emociones, y en el no establecer reglas al principio y respetarlas a lo largo del camino.

Hoy nuevamente les hablo desde mi experiencia personal, un resumen de lo que nos ha funcionado, solo con la invitación a probarlo, y evaluar cuáles podrían serles útiles. No les voy a mentir, no ha si sido sencillo, hay que practicar mucho el autocontrol, la paciencia y la visualización, pero por los resultados obtenidos, bien va la pena hacer el intento.

Plantearse un objetivo común

Esta práctica ayuda para varias cosas: 1) A mantenerlos motivados y a darle sentido a los sacrificios que hay que hacer en el camino. 2) Ponen en evidencia las expectativas de cada uno, y finalmente 3) les da sentido de “equipo” y que tienen una responsabilidad compartida sobre la meta.

El objetivo puede ser desde comprar una casa,  ahorrar para una viaje, el ahorro de la universidad de sus hijos o estructurar un portafolio de inversión que los acerque a la libertad financiera.

Identificar los perfiles de riesgos de cada uno

Conocerse a sí mismo en clave antes de comenzar. No todos tenemos la misma tolerancia al riesgo, y no todos vamos a tomar decisiones de la misma manera. Lo ideal sería que cada uno tomara un test y determinara que tipo de inversionista es, y diseñar a estrategia de inversión con una mezcla de activos que satisfaga a cada una de estos perfiles. Esto no solo les ayudará a diversificar sino que les brindará paz mental a cada uno.

Conocer fortalezas y debilidades.

Es impresionante todo lo que puedes conocer de una persona, en su faceta de inversionista. Aquí afloran miedos, inquietudes y habilidades que pocas veces podemos reconocer en otros ámbitos. Mi recomendación es que se estudien mutuamente, y determinen sus fortalezas y debilidades para que cada uno asuma una tarea acorde con su estilo, y dónde cada uno pueda desempeñar su rol con éxito.

Seguimiento y Comunicación.

Tomen un tiempo a la semana, ó quizás un par de días al mes para revisar cómo van sus proyectos. Lleven un control detallado, escuchen las inquietudes y necesidades de cada uno y realicen los ajustes que consideren de forma temprana. Respeten las opiniones del otros, invertir es una actividad cargada de emocionalidad, y este puede ser uno de nuestros mayores enemigos, así que mantener una comunicación sincera y oportuna marcará la diferencia.

¿Has probado alguno de estos? ¿Qué te han funcionado y qué no? Me encantaría saber que experiencias tienen. Si desean pueden compartirla por acá.