Este artículo fue escrito para la serie #FinanzasparaNiños por nuestra colaborada Susana Chu, asesor patrimonial independiente,  profesora del IESA y mamá de una beba de 3 años.


En esta era informativa muchos opinan y dan consejos, la educación financiera para niños ha sido unos de los temas que ha despertado mi interés. En  ese mar de conocimientos casi todos coinciden en la importancia de crear buenos hábitos financieros a temprana edad.

 

Sin embargo, me he preguntado, ¿qué significa “buenos hábitos financieros”?, ¿qué es lo que quisiera que mi hija aprenda concretamente? De inmediato llega a mi memoria la experiencia de una amiga con sus dos hijos, de hecho recuerdo que me dije en su momento – cuando sea mamá quisiera ser como ella, por razones como las siguientes:

Ahorro:

El ahorro es el concepto por el cual deberíamos empezar la educación financiera, considerando que es la base principal de las finanzas. Inculcarle el hábito de guardar parte de su mesada, regalo, etc. en su cochinito o en su cuenta de ahorro es el primer paso.

Desmitificando el NO:

La mayoría de los padres han sentido “miedo” en algún momento por la reacción del niño al no poder complacer algún deseo, sin embargo descubrió en la medida que sus hijos eran conscientes que el dinero es limitado estos “shows” también iban desapareciendo, es decir, sabían que no tenían una imprenta de dinero en casa, por lo tanto debían hacer elecciones a la hora de comprar. En algunos gustos ellos podían ser complacidos, pero había otros que sencillamente estaban fuera del presupuesto. Como resultado los niños, desde pequeños, entendían un NO como respuestas, sin grandes traumas ni berrinches.

Construyendo junto las prioridades:

Como todos los seres humanos las prioridades son distintas para cada uno, la vida familiar no escapa de esta regla, en este sentido, la lista de prioridades del niño es distinta a la de los padres. Para trabajar este punto, después que su hijo le preguntará el por qué no hay dinero para juguete pero si para el mercado, ella se sentó con su hijo de 7 años para construir el destino del presupuesto familiar, explicando las consecuencias en caso de que no se cubriera algunos de los rubros, Ej. Si no hay dinero para el mercado, no hay comida, si compran juguetes en vez de pagar el alquiler tendrían que irse a vivir a la calle, etc.

Manejo de su propio dinero – presupuesto:

Ella tenía una práctica cuando se iban de vacaciones, a cada uno les entregaba 150$ (este es el monto que ella estaba dispuesta a gastar en juguetes o cosas de la preferencia del niño), con la finalidad de que ellos mismos administraran el dinero. Con este método logró que aprendieran a comprar inteligentemente, recuerdo que el hijo quería un control remoto inalámbrico para su consola de videojuegos,  como lo pagaría con “su dinero” buscó y buscó hasta conseguir uno con similares prestaciones que el de la marca de su consola pero genérico y, por tanto, más económico, de esta forma logró que le quedará un dinero extra para darse otro gusto;  esta práctica también contribuye a reforzar la noción de escasez, al manejar un presupuesto ellos sabían que debían atenerse al monto, el dinero sobrante iría para sus ahorros pero si excedían su presupuesto la respuesta iba a ser NO.

Instrumento financiero:

En el año 2010, ella invirtió en unos instrumentos de renta fija (bonos) como herramienta de ahorro, lo novedoso de su práctica fue involucrar a sus hijos en esta decisión; utilizó esta oportunidad para explicar conceptos más avanzados de finanzas a sus hijos; una prueba de sus avances en esta materia fue que el menor de ellos con 12 años entendió el funcionamiento del instrumento y cada cierto tiempo pregunta sobre el rendimiento del mismo.

Han transcurrido algunos años de esas conversaciones sobre la crianza de hijos, hoy en día ambos son mayores de edad y han mostrado una relación armónica con el dinero. A su temprana edad tienen unos logros dignos de admirar.

Ana, se graduó de la universidad en la cual obtuvo becas complementados con trabajos de medio tiempo, esto le permitió aumentar sus ahorros, al punto de autofinanciarse un tour por varios países asiáticos como su viaje de fin de curso, incluso le regaló el pasaje a su hermano para que la acompañara.

Luis, es mayor de edad y cursa estudios universitarios, muy consciente de la realidad actual ha desarrollado su vena emprendedora, esto se puede apreciar con dos oportunidades de negocio que “descubrió” en su cotidianidad; la primera fue la venta de cargadores de Ipods, el identificó que la mayoría de sus amigos utilizaban este reproductor de música sin embargo la presentación original no trae cargador, en segundo lugar notó con su grupo de excursionista el uso continuo de bombonas de gas para lámparas y cocinas durante las excursiones, además el costo de ellas aumentan constantemente, por lo cual decide invertir sus ahorros en comprar un lote de bombonas para preservar el valor de su dinero. Con ambos ejemplos, se puede apreciar la compresión y puesta en práctica de dos conceptos importantes: Generar ingresos y protección del valor del dinero de la inflación.

Ambos están conscientes de la importancia del ahorro para la jubilación, parte de la educación financiera que su mamá les inculcó fue la necesidad de prepararse desde temprana edad para este momento. Esté aprendizaje se materializo cuando ella inicia los planes de retiro de Ana y Luis con la intención de que ellos continúen con los aportes cuando tengan independencia económica, aprovecho esta oportunidad para enseñar esta lección a sus hijos y obtener  al máximo los beneficios del interés compuesto combinado con el factor tiempo. Desde el año pasado Ana se encarga de su propio plan de ahorro.

Si desean más información de estrategias de ahorros e inversión para tus niños, escríbeme a puimengchu@yahoo.com


Colaboración de:
Susana Chu Wong. MBA. Asesor Financiero Patrimonial.
puimengchu@yahoo.com
@susanachu

 

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