Uno de los paradigmas financieros más fuertes que me ha marcado se resume en la frase “todo te lo ganas con el sudor de tu frente”. Este era un principio de vida de mis padres. Los valores detrás de este paradigma son correctos, es decir, las cosas se logran con esfuerzo y trabajo. Sin embargo, hoy me doy cuenta que esta es una verdad a medias, ya que mis padres se formaron y educaron financieramente en un entorno muy distinto al mío: un mundo donde la estabilidad, la meritocracia y la continuidad en los años de servicio eran el ideal laboral. Nuestro entorno hoy es muy distinto, esos esquemas de trabajo son cada vez menos comunes y se da paso al emprendimiento personal y la multiplicidad de roles en el trabajo.

Es obvio entonces que nuestros paradigmas financieros deben adaptarse a los nuevos retos, y nosotros tenemos que reinventarnos como profesionales, para alcanzar nuestros objetivos de forma más eficiente. Existen otras vías de hacer crecer tu dinero, sin tener que derramar tanto sudor, sangre y lágrimas en el camino. Esto lo logramos a través de la estructuración de un flujo permanente de ingresos, complementario a nuestro trabajo y que no interviene directamente con él. Este es el principio fundamental de los activos productivos.

Un activo productivo es un bien que genera un flujo de ingresos durante un periodo de tiempo determinado. Este ingreso tiene la característica particular de ser pasivo, es decir, no requiere de nuestra participación directa para fluir.

Suena muy bien, pero… ¿Cómo logramos esto?

Como cualquier otra inversión la base está en el ahorro, ese pequeño sacrificio que realizamos mes a mes y que nos permitirá alcanzar nuevas metas. Ahorrar no es una tarea sencilla, requiere de planificación, orden y sobretodo compromiso, pero que definitivamente vale la pena la hora que se presente la tan anhelada “oportunidad”.

Luego es importante que diferenciemos los que es un activo productivo, y aquí les dejo algunas características:

  • Son bienes que no intervienen en mi actividad principal, es decir, no los necesito para trabajar (entiéndase oficina, carro, computadora, etc…)
  • El flujo de ingresos que generar debe cubrir el 100% de sus gastos de mantenimiento. En cualquier otro escenario, usted lo que posee es un pasivo.
  • El flujo de ingreso es de caracteres permanente. Es decir, durante el tiempo que usted posea ese activo, debe estar produciendo.

El siguiente paso es hacer una revisión de todos los activos que poseemos y evaluar, cual puede convertirse en un activo productivo, esto va desde una cuenta de ahorros hasta algún terreno o propiedad desocupada. Los activos productivos clásicos son bienes raíces, accionista en negocios tipo franquicias, portafolios de inversión entre otros.

Preguntante ahora: ¿qué debo hacer para poner es activo a trabajar? y sobre todo, ¿cuál es la manera más eficiente de administrarlo?

@paulapmvp